En el ámbito de la prevención de riesgos laborales se hace hincapié en la profunda necesidad de conocer y reconocer los riesgos, aplicar las medidas preventivas necesarias y poner en marcha procedimientos seguros. Existe otro factor más desconocido o que no recibe el foco y que también influye, sobremanera, en la seguridad. Hablamos de la percepción del riesgo.
El sesgo de optimismo lo observamos como la tendencia a pensar que las situaciones y las consecuencias negativas de las mismas son menos probables que nos ocurran o afecten a nosotros que a otras personas. En un entorno laboral se manifiestan de forma muy cotidiana: 'a mí no me va a pasar', 'solo será un momento', 'yo controlo', 'llevo años haciéndolo así'…
La experiencia y cierto conocimiento puede generar la sobreconfianza. Normalicemos, por tanto, situaciones que tienen una naturaleza de peligrosidad.
Un profesional puede saber que una máquina presenta un determinado riesgo y, aun así, tender a despreciar un posible incidente. Esta percepción puede llevar a minimizar las medidas preventivas: no utilizar un EPI, retirar una protección, saltarse un procedimiento o asumir una situación de riesgo porque ‘nunca ha pasado nada’. Que un accidente no haya producido hasta ahora no significa que no pueda ocurrir.
En Global Tek Formación entendemos que una cultura preventiva sólida no consiste únicamente en transmitir normas. También implica ayudar a las personas a identificar los riesgos, identificar cuándo baja la guardia y entender que las medidas preventivas están pensadas para evitar que un accidente llegue a ocurrir.
Otra área relevante es ayudar a las personas operarias a desaprender viejos vicios y atajos formados con los años dentro de su entorno laboral.
La pregunta no debería ser únicamente ‘¿ha pasado alguna vez?’, sino también ‘¿qué podría pasar y qué podemos hacer para evitarlo?’. En seguridad laboral, confiar en que 'a mí no me va a pasar' nunca debería reconocerse como una medida preventiva.
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